Informe PISA: crónica de un desastre anunciado

Informe Pisa

Los resultados que ha arrojado el último Informe Pisa relativos al nivel académico de los estudiantes españoles en 2025 dibujan un escenario preocupante: los alumnos de 15 años obtienen sus peores resultados históricos en las tres competencias analizadas: lectura, matemáticas y ciencias. 

Pero el dato más relevante quizá no sea la fotografía que nos hace del panorama académico de nuestro país, sino la película completa: el deterioro viene de años atrás y parece no tener una fácil solución como vamos a analizar hoy en este artículo.

¿Qué es el Informe PISA?

PISA es el Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes de la OCDE. 

Desde el año 2000 analiza periódicamente qué saben y, sobre todo, qué saben hacer-analizar-explicar los jóvenes de 15 años en matemáticas, lectura y ciencias. 

No pretende medir únicamente los contenidos memorizados, sino la capacidad para aplicar conocimientos, resolver problemas, interpretar información y desenvolverse ante situaciones de la vida real.

La edición de 2025 contó con más de 760.000 estudiantes de 91 países y economías. En España participaron casi 30.000 alumnos de 956 centros, una muestra que representa a unos 459.800 jóvenes.

¿Qué dice el Informe Pisa de los estudiantes españoles?

El diagnóstico es claro. España obtuvo 457 puntos en matemáticas y 451 en lectura, ambas cifras significativamente inferiores a la media de la OCDE, situada respectivamente en 463 y 461 puntos. En ciencias alcanzó 477 puntos, también por debajo del promedio internacional.

Más preocupante resulta observar los niveles de competencia. Solo el 67 % del alumnado español alcanza el nivel mínimo en matemáticas y el 68 % lo hace en lectura. En el extremo contrario, apenas un 4 % llega a los niveles más altos de matemáticas y solo un 2 % alcanza el nivel 5 o superior en lectura, frente al 6 % de media de la OCDE.

¿Es un problema exclusivamente español?

No. Y este matiz resulta fundamental. El descenso educativo afecta a buena parte de los países desarrollados que han experimentado un descenso similar en esas competencias. 

En la OCDE, entre 2015 y 2025, la puntuación media cayó 22 puntos en matemáticas y 28 en lectura. El Informe PISA 2025 registra los niveles medios más bajos de la serie histórica de la OCDE en ambas competencias. España, por tanto, forma parte de un fenómeno internacional, aunque su evolución también presenta elementos propios.

¿Cuáles pueden ser las causas?

No existe una explicación única. La propia OCDE apunta a una combinación de factores: 

  • menor disposición hacia el esfuerzo por parte de los estudiantes
  • falta de motivación e ilusión generalizada y estructural
  • pérdida de hábitos lectores en detrimento de las pantallas
  • dificultades de concentración y compresión como consecuencia de consumir contenidos menos profundos, más cortos y accesibles en el entorno digital
  • exceso de estímulos que entorpecen su capacidad de atención

También pesan las desigualdades socioeconómicas, la complejidad creciente de las aulas y las dificultades para garantizar suficientes recursos y apoyo educativo.

La pandemia también forma parte de la ecuación, pero no basta para explicar el fenómeno. De hecho, la OCDE advierte de que varias tendencias negativas ya habían comenzado antes de la COVID-19.

¿Y los continuos cambios educativos en España también influyen?

Aquí conviene evitar conclusiones demasiado rápidas. España ha pasado por numerosas reformas, desde la LOGSE hasta la actual LOMLOE, pero PISA no permite demostrar que una determinada ley o el cambio de unas a otras sea la responsable de los resultados. 

Además, el alumnado evaluado en 2025 ha vivido buena parte de su escolarización bajo normas anteriores a la LOMLOE, aunque finalizara la ESO dentro de su marco.

Los estudios sobre la evolución curricular señalan, además, cierta continuidad entre distintas reformas, especialmente entre LOGSE, LOE y LOMLOE. 

Por eso, más que buscar un culpable en una ley concreta, parece necesario preguntarse por problemas estructurales: cómo se enseñan las competencias básicas, qué recursos reciben los centros, cómo se apoya al profesorado y qué relación mantienen escuela, familias y sociedad.

Una advertencia, no una sentencia

El Informe PISA no permite decir que toda una generación haya fracasado. Sí ofrece, en cambio, una señal difícil de ignorar. España no parte de cero ni carece de fortalezas, pero la caída acumulada de la capacidad de los alumnos en competencias como lectura y matemáticas obliga a mirar más allá de los resultados de un solo año.

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